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Shijiazhuang (Agencia Fides) – La clausura del Año Jubilar dedicado a la Esperanza no marca un final ni un punto de llegada, sino que puede vivirse como un nuevo comienzo, una reanudación del camino de la fe. Con este espíritu, las comunidades católicas de la China continental han celebrado los ritos de cierre de las Puertas Santas, realizados en fechas diversas según la programación pastoral de cada diócesis.
Todas las celebraciones han estado marcadas por la gratitud por los abundantes dones recibidos de la gracia de Dios durante el Año jubilar.
En la solemne celebración realizada ayer, Solemnidad de la Epifanía del Señor, la comunidad de Jiangxi se reunió en la catedral de la Inmaculada Concepción de la diócesis de Nanchang para participar en la liturgia eucarística presidida por el obispo Juan Bautista Li Siguang. En su homilía, el obispo repasó todas las actividades de «este camino espiritual». «La gran celebración jubilar -afirmó el obispo Li- no solo recoge el itinerario espiritual recorrido hasta ahora, sino que también fortalece la fe de la comunidad y traza el rumbo para los pasos futuros del camino de la fe y del crecimiento de las obras de caridad».
También las diócesis de Pekín, Shanghái, Hangzhou y Wenzhou han celebrado la clausura del Año jubilar. En Xi’an, el final del Jubileo ha coincidido con el inicio del Año de la Palabra, mientras que la comunidad de Tangshan ha dado comienzo al Año dedicado a la Pastoral.
Porque «el verdadero peregrinaje no consiste en la longitud del camino recorrido, sino en que el corazón permanezca siempre orientado al Señor. Cada peregrino de la esperanza, hoy, da testimonio de Cristo en el mundo y nos hace crecer juntos en la oración, la evangelización, la caridad y la comunión», como ha exhortado José Yang Yongqiang, obispo de Hangzhou.
(NZ) (Agencia Fides 7/1/2026)